Es justo en ese momento, en ese momento de tu vida en el cual rechazas todo lo relacionado con el corazón; detestas la idea de volver a querer. Justo en ese momento es cuando aparece. Cuando menos lo buscas, menos lo quieres, cuando más lo odias, pero más lo necesitas. Es ahí cuando viene sonriente a tu puerta y la toca con delicadeza, pidiendo permiso para entrar. De entrada, le cierras la puerta, el acceso está denegado a cualquier individuo capaz de herirle. Pasa el tiempo y acabas permitiendo el paso, "perdón por el desorden, el antiguo propietario no lo cuidó muy bien". Frena en seco,sonríe y te ayuda a recoger. Es ahí, justo ahí.
Momentos infinitos, horas que parecen segundos, sonrisas y más sonrisas; besos largos, cortos, intensos, rápidos, lentos. Besos con amor. Caricias, abrazos, palabras; corazones que palpitan a un mismo ritmo. Noches que se hacen cortas, amaneceres, conversaciones, piques, bromas, ánimos. Necesidad de verse, a todas horas...
Todo eso, eso y más, es lo que tú me das, lo que yo te doy. "Cada vez que conoces a alguien tu vida cambia. Nosotros nos hemos encontrado, yo he entrado en tu vida y tú en la mía". Desde el momento en que tocaste la puerta y te dejé entrar no me hace falta dormir para soñar, cada hora, minuto y segundo a tu lado es mejor que cualquiera de ellos, tú haces eso posible. Hacía tantísimo tiempo que no me sentía así, capaz de tocar el cielo con la yema de los dedos, de sentirte feliz a todas horas del día, de saber que hay alguien pensando en ti, que se preocupa, que hace lo posible por verte, aunque sea bajar de la otra punta de la isla para verte tres horas y media; que alguien te quiere en su vida, que eres para alguien lo que ella es para ti. Solo saber que hay alguien que va a cuidar de ti cuando más lo necesites, que no te dejará caer y si lo haces, lo hará contigo... Son cosas que asudhsyafygyesfdy, no se pueden explicar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario